¿Te ves como un patito feo?

A muchas de nosotras nos suele pasar que, a la hora de vernos al espejo, no nos vemos tan lindas como nos gustaría.
Cuando no es la panza hinchada es la boca finita, y cuando no es el pelo extra chato o la celulitis son las lolas invisibles o las súper grandes ¿Te ves como un patito feo? Las mujeres de hoy en día generalmente solemos sentirnos “feas” debido a que vivimos comparándonos con los estereotipos de belleza actuales: vemos la tele o las revistas y aparecen todas las modelos y actrices, siempre impecables, diosas divinas, sin un defecto…Y nos olvidamos que ellas cuentan con un ejército de asesores de imagen, maquilladores, estilistas…y para completar el combo, el Photoshop que arregla cualquier imperfección. Existe un estereotipo de ¨mujer linda¨y una exigencia de responder a eso. Hay chicas que no son modelos ni viven de sus cuerpos y que, sin embargo, viven comparándose con los ideales. Piensan que nunca van a llegar a ser “perfectas”, que siempre serán más bajas o más gorditas, o no tendrán la nariz respingada y eso hace que se sientan menos. Las alteraciones en la imagen corporal aparecen por muchas causas diferentes, desde las cargadas en la escuela, hasta la idea de belleza que nos inculcan nuestros padres desde pequeñas. Es esencial que cada una se de cuenta que la manera en que se ve a si misma puede estar condicionada por lo que otros quisieron ver de su persona. Pero no es necesario compartir esos puntos de vista. ¿Cómo comenzar a cambiar nuestro “chip” mental?

  • Desafiar los comentarios: Cuando tienes baja la autoestima, seguramente sientas una pesadez en los hombros, como si tuvieras ahí un jugador de sumo sentado, criticándote y juzgándote todo el timpo, ¿No es así?. Pues lo que debes hacer es empeñarte en desafiar esos comentarios y pensar más positivamente en la forma en que te ves. Aprende a aceptar los elogios, por ejemplo, si te dicen que tienes una piel fantástica, no agreges “Si pero el grano que tengo acá no me favorece”. Debes reconocer que la visión, a veces demasiado crítica de ti misma, no es compartida por nadie. Entonces, la próxima vez que alguien te diga que luces divina, agradécele y trata de entender por qué te encuentran tan atractiva cuando tú no lo haces.
  • No minimices tus méritos: Generalmente nos fijamos tanto en el glam y la belleza de las famosas que sentimos que el valor radica en la imagen… y nada más. Si sientes que te obsesionas con alcanzar un look, esfuerzate por construir tu autoestima alrededor de otros aspectos de tu vida, como ser el trabajo, tus estudios, tu creatividad o tu simpatía para relacionarte con los que te rodean. De esta forma notarás como el mundo de las apariencias toma otra perspectiva.
  • Aprende a mirarte: La principal razón por la que tantas mujeres se ven feas es porque instantáneamente focalizan en sus defectos. Muy raramente rescatamos las cosas que nos gustan en ese reflejo, y eso es exactamente lo que necesitamos hacer. Cada vez que te mires en el espejo, debes concentrarte en las cosas que te gustan de ti y aprender a apreciar las que no.
  • Disfruta de tu cuerpo: ¿Eres capaz de privarte del sol para que nadie te vea en bikini? Pues mal hecho, debes tener en cuenta que te estarás perdiendo muchas cosas buenas, principalmente de disfrutar. De nada sirve por ejemplo ir a la playa y andar tapada como si estuvieras en plena montaña, pues no sólo te sentirás incómoda, sino que te perderás de disfrutar de un buen chapuzón, del sol, y de la libertad y comodidad de andar en traje de baño en contacto con el calor. Cuanto más veas tu cuerpo como un objeto sensible y funcional, más fácil te será poner todos esos mitos de belleza en su justa dimensión.

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Y ahora que has leído esta nota, recuerda que cada mujer es única e irrepetible, y que si bien todas tenemos defectos, también tenemos virtudes. Pues es tu personalidad en definitiva la que dejará huella en tu vida y no tu imagen. Pues la primera no sólo te acompañará siempre sino que también es fácilmente mejorable, mientras que la segunda nos guste o no, es la que se evapora con el tiempo.