Vivir en un loft

El estilo loft nació como una tendencia, y en algunos casos como una necesidad, de reconvertir locales industriales y comerciales en viviendas. Las principales características de este estilo de decoración son los espacios diáfanos y abiertos y el intento de conservar los elementos originales de la construcción, manteniéndolos además a la vista. Vivir en un loft La palabra “loft”, que en un principio definía sólo a viviendas construidas en antiguas naves o locales industriales, se ha ido desvirtuando y se ha extendido hoy a otros tipos de edificaciones, como puede ser un piso al que se ha dejado sin tabiques de separación, convirtiéndolo así en un espacio diáfano o “loft”.

Como todos sabemos, una de las cosas que más caracteriza al loft, y que es de hecho lo que le otorga el encanto, es que todo está situado en un mismo espacio, exceptuando los espacios más íntimos como puede ser el baño, que suele encontrarse en otro nivel que el resto de vivienda, aunque puede estar en el mismo, simplemente con algún elemento que lo separe.

Una de las peculiaridades del loft es la amplitud visual que da a la estancia, aunque las dimensiones de la misma no sean muy grandes.

Las posibilidades a la hora de decorarlo son enormes, ya que caben en él objetos de todo tipo, siempre por supuesto acordes a nuestro estilo y gusto. Sin embargo, los artículos más variados pueden convivir de lado en este espacio. Esto, que por un lado es una gran ventaja, puede ser al mismo tiempo un inconveniente, ya que la amplitud de que dispone el loft puede provocar que a la larga, o si no se colocan las cosas en el lugar oportuno, se vea una cierta sensación de desorden. Esto debemos evitarlo poniéndonos unos ciertos límites en la colocación de objetos y mobiliario.

Es conveniente crear un núcleo, como puede ser la zona equivalente al salón, alrededor del cual gire el resto, dando un poco de privacidad a ciertos espacios como la zona de estudio o de trabajo.

Si nos gusta que el espacio dé sensación de uniformidad y de ser sólo uno, pintaremos las paredes del mismo color. Pero, si nos gusta establecer divisiones, podemos pintar con colores diferentes los espacios dedicados a cada actividad. Lo mismo podemos hacer con los suelos.

Muy importante en el loft es la luz. Procuraremos aprovechar al máximo la luz natural. En cuanto a la iluminación artificial, deberemos poner luces más tenues y cálidas en las zonas más destinadas al descanso, poniéndolas más fuertes e intensas en los espacios donde se realicen más actividades.

En lo que se refiere al mobiliario, un estilo minimalista resulta muy adecuado para este tipo de vivienda. Los que no sean amigos de este estilo de decoración pueden poner otros muebles, mejor modernos, pero teniendo en cuenta siempre que no se ha de caer en la tentación de recargarlo, ya que, recordemos, la principal característica del loft, y su gracia, es que sea diáfano.