Consigue dejar de fumar sin engordar

Se han realizado encuestas en las que se ha podido desvelar que un elevado porcentaje de mujeres que fuman no quieren dejarlo porque temen ganar peso por muy mal que suene. Sin embargo, conseguir dejar este mal hábito se puede hacer sin ganar ni un solo gramo ni sufrir ansiedad. Te explicamos cómo hacerlo. Consigue dejar de fumar sin engordar

¿Por qué se engorda?

Consumir tabaco se encuentra relacionado directamente con nuestra pulsación oral por lo que resulta muy complicado controlar este hábito simplemente con la fuerza de voluntad. Una persona que ha dejado de fumar suele reemplazar el cigarro por otro sustituto que resulte satisfactorio, siendo en la mayoría de las ocasiones, por la comida. Por regla general las personas que han dejado de fumar suelen engordar debido a tres razones concretas:

Primero, por el aumento de ansiedad. Al dejar el cigarro el organismo reacciona generalmente con un aumento de ansiedad  y la mejor manera de calmarla es comiendo sin parar, picoteando continuamente ya que el comer resulta un excelente ansiolítico natural.

Segunda razón, por la eliminación de alquitrán. Las personas fumadoras retienen en la boca, en la garganta y en la nariz una capa de alquitrán y al dejar de fumar, se va eliminando por lo que los alimentos huelen y  saben mucho mejor.

Tercero. Debido a una disminución del gasto del metabolismo. La nicotina logra aumentar el metabolismo, razón por la cual cuando se deja de fumar, aunque se siga comiendo de igual manera, se logra ganar peso.

Lo más aconsejable en cualquier caso, es deshacerse del hábito de fumar para acto seguido iniciar una dieta para adelgazar. Dependiendo de la constitución de cada persona y de sus hábitos, se ha llegado a calcular que se puede engordar de tres a doce kilos, pero siguiendo unas pautas nutricionales, este aumento de peso se puede llegar a evitar sin problemas.

Medidas para favorecer nuestra figura

Se debe comer más verduras y frutas sin abusar de algunas como el plátano, el aguacate o la uva. Igualmente resulta conveniente consumir algas ya que aparte de proporcionarnos proteínas, minerales, vitaminas y ácidos grasos, resultan muy saciantes.

Es imprescindible controlar las cenas. Las calorías consumidas durante la comida y el desayuno se eliminan fácilmente durante el día, pero las que se ingieren por la noche se acumula en forma de grasa durante el sueño.

Hay que beber mucha agua. Se puede probar a beber un vaso cada vez que se sienta un deseo fuerte de encender un cigarrillo. Tampoco hay que comerse todo lo que haya en el plato. Hay que recordar que la comida que no engorda es la que se deja en un plato.

Se puede optar también por llevar caramelos sin azúcar siempre a mano para poder defendernos de ese impulso incontrolable que a veces  nos hace suplicar por un cigarro.

Hacer ejercicio aumentará nuestra autoestima, nos ayudará a controlar el apetito y por supuesto, nos activará los mecanismos de placer que se encuentran en nuestro sistema nervioso por la descarga de las endorfinas que se producen durante su práctica.  

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