Hablemos de cine: Niños que nos aterrorizan

A veces, ante algunas escenas de películas protagonizadas por niños, todos hemos sentido una sensación de miedo o terror que, si analizamos después la escena de manera fría y objetiva, nos damos cuenta de que no hay para tanto, que el único elemento que nos ha asustado realmente es, inexplicablemente, el niño. Hablemos de cine: Niños que nos aterrorizan Muchas veces me he preguntado el motivo, y supongo que muchos de vosotros también. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en la escena de la genial película del director Stanley Kubrick, “El resplandor”. ¿Cuántos de vosotros no os habéis estremecido ante la imagen de las dos niñas en el pasillo del hotel? Y, a fin de cuentas, en la escena no hay nada que por sí solo pueda justificar dicho terror. Quizá el único elemento que podríamos encontrar fuera de lugar es la manera de vestir de las niñas, un tanto anacrónica, pero no suficiente por sí sola para inspirarnos este sentimiento.

Otro ejemplo lo tenemos en las películas de la saga Freddy Krueger. Muchas escenas de la película, por supuesto, son terroríficas por sí solas y muy justificadamente. Pero seguro que a muchos de nosotros se nos encoge el corazón cuando vemos estas niñas que, de manera inocente, juegan a la comba mientras van tatareando una rutinaria canción. ¿Cuál es el motivo que hace que una de las escenas aparentemente más inocentes de la película nos angustie y nos incomode?.

Todos aquéllos que hemos visto películas como “La profecía” o “El mal hijo”, a buen seguro que tenemos muy grabada en nuestra memoria las miradas llenas de maldad de sus pequeños pero muy perversos protagonistas.

Supongo que la explicación se encuentra en que tenemos tan grabado en nuestro subconsciente que un niño es sinónimo de inocencia y bondad, que cualquier detalle que nos indique lo contrario nos altera y nos angustia. Por eso nos estremecemos ante cualquier imagen infantil que desprenda maldad.

Niños como los protagonistas de “La ciudad de los malditos” o “Los chicos del maíz” desconciertan de tal manera a los adultos que éstos incluso son a veces prácticamente incapaces de defenderse, como es muy visible en alguna escena de la película de Narciso Ibáñez Serrador “¿Quién puede matar a un niño?”.

Acabaremos el artículo citando una escena que normalmente inspira un miedo atroz. Se trata de la escena del largometraje “The Eye”, en la que una niña sale de un pozo y se va acercando a nuestra pantalla. Analizando la escena, es sólo una niña a la que su largo pelo le tapa la cara. Pero a medida que se va acercando, la angustia se convierte en una atroz pesadilla. Yo he de reconocer que soy incapaz de ver la escena sola sin morirme de miedo, y a estas alturas aún no conozco el motivo de ello.

 

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