Aprende a hacer diferentes confituras

La confitura, a diferencia de una mermelada, es la que se elabora con la pulpa de la fruta o con un puré de ésta, en una cantidad mínima de un 35% de fruta, mientras que la mermelada es la elaborada con trozos de fruta entera, triturada o troceada y cuyo contenido en fruta es de un 30% aproximadamente. Aprende a hacer diferentes confituras

Confitura de pomelo

Para preparar esta deliciosa confitura tan sólo necesitares pomelos y azúcar calculando aproximadamente un kilo de azúcar por cada kilo de pomelos.

En primer lugar pelamos la fruta muy finamente y cortamos las mondas resultantes en tiras muy pequeñas. Las ponemos en una olla, que no sea de aluminio, y las cubrimos con agua. Dejamos que hierva lentamente durante unos minutos y a continuación eliminamos el líquido para añadir de nuevo agua muy caliente y dejamos que cueza otros cinco minutos más. Debemos repetir esta operación tres veces.

Terminamos de pelar los pomelos, eliminando la piel blanca y los cortamos en rodajas muy finas que agregaremos a las mondas junto con el azúcar para volver aponer en el fuego. Se cuece todo muy despacio hasta que se haya disuelto todo el azúcar y se haya espesado la confitura.

Durante el tiempo que dure la cocción, tendremos que ir retirando a menudo la espuma que se va formando en la superficie y remover. A continuación retiraremos la olla del fuego y dejamos enfriar. Distribuimos la confitura en tarros que cerraremos herméticamente y los guardamos en un lugar bien oscuro y seco.

Confitura de plátanos

Para esta confitura necesitaremos:

  • 1 kilo de plátanos sin cáscara
  • 750 gramos de azúcar
  • El zumo de un limón
  • Una cuchara de canela en polvo
  • 1 cuchara de ron
  • Medio vaso de agua
  • Alcohol para licores de 90 grados

En primer lugar cortamos en rodajas los plátanos y los ponemos en una cacerola, que tampoco sea de aluminio, junto con el azúcar, el zumo del limón, la canela, el agua y el ron. Lo llevamos a ebullición y dejamos que cueza sin dejar de remover en ningún momento, quitando a menudo la espuma que se irá formando en la superficie.

Cuando empiece a espesar, se deja caer una gota en un plato inclinado y sabremos si la confitura ya está en su punto cuando ésta se solidifique rápidamente, sin deslizarse por el plato.

A continuación la retiramos del fuego y dejamos que se enfríe totalmente antes de meterla en los tarros. Mientras tanto podemos ir recortando unos discos de papel vegetal adecuado para repostería, del mismo tamaño que la boca de los tarros. Se sumergen los discos en alcohol, los escurrimos y los ponemos sobra cada tarro presionando ligeramente. Cerramos los tarros, ponemos las etiquetas correspondientes con la fecha en que lo hemos preparada y lo guardamos en un lugar oscuro, fresco y seco.

 

 

 

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