El camino jacobeo que te lleva “al fin de la tierra”

Existe un camino que no acaba, sino que nace en Santiago de Compostela y que conduce a Fisterra y a Muxía, donde, según cuenta la leyenda, también anduvo el Apóstol. Por este camino podrás contemplar pueblos medievales, insólitos cementerios, iglesias románicas y el litoral más fiero y más bello de España: la Costa da Morte.

Primeras etapas

Cuando el Camino de Santiago se agota, hay muchos peregrinos que continúan caminando hasta finis terrae, o el final de la tierra, para completar un itinerario simbólico y mítico que seguía el rastro que marcaba la Vía Láctea.

En cualquier caso, tanto si se va a caminar para ir a Muxía como a Fisterra, las dos primeras etapas son iguales. La primera va desde Santiago a Negreira, una villa con bastantes albergues y bares. Cuatro kilómetros antes hay que cruzar el Tambre por el puente Maceira y se llega hasta un pequeño pueblo que parece sacado de un cuento medieval. Según cuenta la leyenda este puente se derrumbó justo cuando los romanos iban a alcanzar a los discípulos del apóstol tras huir de ellos de Dugiu.

Segunda etapa

Esta etapa es la más larga de todas y cuenta con treinta y siete kilómetros que llevan desde Negreira hasta Olveiroa, una preciosa aldea muy concurrida por los peregrinos. Después de seis kilómetros el camino se divide, yendo el de la izquierda hasta Fisterra y el de la derecha a Muxía.

Al llegar a Fisterra todos los peregrinos saben lo que tienen que hacer: bañarse, quemar la ropa que han utilizado en el camino y ver como el sol se hundo en el mar. Pero pocas personas saber que un kilómetro antes de llegar al faro de Fisterra, en la empinada del cabo, se encuentra el cementerio más vanguardista de toda España, una obra de Portela.

No dejes de darte un baño en Fisterra como manda la tradición, pero nunca en el cabo, pues sería demasiado peligroso. Hazlo en la solitaria y salvaje playa de Mar de Fora, donde existe un maravilloso campo de dunas. En cualquier caso, no te descuides, ya que esta playa mira al océano en lugar de a la ría y puede resultar peligroso, máxime si no hay nadie vigilando.

El cementerio de Dumbría, del ramal de Muxía, es otro moderno campo santo con nichos de colores alegres que parecen un cuadro de Mondrian. El abergue para peregrinos de esta localidad es otra obra muy llamativa, ambas de la arquitecta Rosana Pichel.

Dos etapas más

Cabría pensar que una vez llegados al faro de Fisterra o al de Muxía, ya no se puede caminar más, pero no es así: hay dos etapas más que pueden ser realizadas, la que va de Fisterra a Muxía, o viceversa, haciendo en cualquier caso noche en Lires, una preciosa parroquia gallega cuna de la autora Concha Blanco y de la Ría de Lires.

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