Fiestas: deja de repartirte

¿Demasados brazos tironeándote de un festejo a otro? Aprende a negarte con inteligencia ¡y brinda en paz! Fiestas: deja de repartirte Estamos en plena época de «noche de paz, noche de amor…» y todo eso pero, ¿cómo asegurarte de que vas a pasar la Navidad y no que, en realidad, la Navidad te va a pasar por encima? Calienta tus cuerdas vocales y prepárate a pronunciar una palabrita mágica que te puede sacar de los aprietos (ayuda: no es «si”).

No te hagas la mártir

En este momento del año todos nos forzamos a hacer cosas que no queremos, Pero tomándonos un momento para pensar y descubrir que queremos realmente, podríamos decidir qué tipo de festejo tendremos. Limpia tu agenda, dile no a algunas obligaciones y asegúrate de poder cumplir con todos los compromisos que asumas. Sonará frio e interesado, pero suspendiendo pequeñas actividades sociales que no te interesan, vas a guardar energía para los grandes eventos que si te importan.

Aprende a negarte

Todo es cuestión de formas. Busca tu manera de rechazar aquello que no te gusta. ¿Acaso piensas que los famosos se sienten mal cada vez que se niegan a ir a esas fiestas que son pesadas o que lo dicen de modo agresivo?
Probablemente, no. No necesitan ser antipáticos ni le haría bien a su imagen.
Pruébalo: cuando la gente de la oficina se acerque para invitarte a una fiesta de Fin de Año en un lugar tristísimo, con gente de otras secciones que solo ves en el ascensor y de la que desconoces hasta el nombre, no te pongas nerviosa y sal del paso con simpatía. La gente tiene reacciones altaneras cuando no sabe realmente lo que quiere o se siente culpable por algo. Por eso, manteniendo una postura firme en cuanto al manejo de tu agenda, estás siendo leal a ti misma. Sonríe y di «No, gracias» con autoridad pero sin ser descortés.

Ejercita la negación positiva

Aunque te cueste creerlo, «no» también puede resultar una palabra muy positiva. Ayuda a mantenerte a salvo, por ejemplo. Entonces, ¿porque tanto terror a pronunciar esas dos letras? Cambia su asociación, experimenta con una amiga: durante 24 horas, traba todo lo que ella quiera hacer. Por ejemplo, «¿Quieres ir al cine?«, «No» «Acércate a ese chico y háblale.», «No«. «¿Me queda bien este vestido?«, «No«. Puede que termines en la sala de guardia de una clínica con un moretón en el ojo, pero al menos vas a adaptarte a utilizar la palabrita prohibida. Y la próxima vez que te pidan un favor que no estés segura de poder cumplir (como comprar todos los regalos de Papa Noel para los sobrinos), ese «no» se va a deslizar por tus labios como la seda.

El «No» no es suficiente

Jamás digas «no» y te vayas. La gente segura siempre ofrece una explicación. Cuando un colega trate de delegarte tareas -por ejemplo, en la víspera de Nochebuena-, diplomáticamente dile que no puedes hacerlo en ese preciso momento porque estás en el medio de otra labor (bueno, es una mentirita piadosa…), pero que en cuanto te liberes vas a estar feliz de ayudarlo. Señalando el problema y ofreciendo una solución alternativa, dices «no«… mientras que el otro escucha “si”.

Conviértete en diablita

La próxima vez que salgas, transfórmate en la abogada del diablo. Deliberadamente disiente con todo el que se te cruce y observa las reacciones. Rápidamente vas a ver que a nadie le atraen las chicas «si«. El coqueteo descarado habla de una persona con habilidades afiladas y divertidas para discutir. 

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