No dejes que la falta de ganas atente contra tu vida sexual

A muchas mujeres suele pasarle que, a veces, el No dejes que la falta de ganas atente contra tu vida sexual

Las mujeres comunes, osea, las mortales, suelen tener altibajos eróticos todo el tiempo. A veces las ganas son muchas, y otras, no tantas. Esto se debe, entre otras razones, a que nuestro apetito sexual crece y decae al compás de las hormonas, por lo cual generalmente hacia la mitad del ciclo femenino, el deseo suele estar en alza, mientras que cuando ya no hay tantas chances biológicas de lograr un embarazo, el deseo disminuye. Pero tampoco es cuestión de echar a las hormonas la culpa de todo, pues el estrés, la disconformidad con nuestro propio cuerpo, el sexo “poco feliz” y la rutina, entre otros factores, pueden también influir de sobremanera en nuestra vida sexual. En esta nota, una pequeña guía de los causantes más comunes de la baja en la libido sexual.

Te invadió la rutina: “La trampa del guión sexual” es el nombre que utilizan los psicólogos para describir la situación de aquellas parejas que tienen un itinerario fijo cada vez que se meten bajo las sábanas. Este hecho hace que muchas parejas prefieran hacer cualquier cosa antes que tener sexo, e incluso muchas veces puede derivar en la separación o en la infidelidad. Para resolver este tema, basta con redefinir algunos clásicos eróticos y animarse a jugar un poco más. Una buena opción es poner los ratones en marcha desde la mañana, imaginando todo lo que se puede hacer durante la noche, y mejor aún, si se lo haces saber a tu amorcito, vía mail o mensaje de texto. Una vez que estén juntos por la noche, tómalo por sorpresa en un momento que no sea el “obvio” antes de acostarse, y listo. ¡Así de fácil!

Autoestima bajo: El secreto para experimentar el deseo es  sentirse deseable. Por eso, si estás disconforme con tu figura, seguramente tu libido no sea el más alto. Una buena solución a este problema es poner a funcionar los motores con una sesión de ejercicios Kegel. De esta forma, lograrás el equivalente a la erección femenina, lo cual te hará olvidar de cualquier complejo para focalizarte directamente en tus ganas. Hecho esto, te recomendamos que, una vez con tu chico, implementen alguna pose con mucha fricción, como puede serlo el clásico misionero.

Unas copitas de más: Muchas veces, el alcohol funciona como un excelente desinhibidor a la hora de tener relaciones, pero hay ciertas veces que nos pasamos de la raya, y resulta ser todo lo contrario, pues nos embota los sentidos,  nos entorpece e impide que registremos todas las reacciones que tiene nuestro cuerpo ante los estímulos del placer. La solución a este problema (que debes controlar que no se repita) es hacer el doble de previa, y, aprovechando que estás “más suelta” que lo habitual, tomar las riendas de la situación, algo que realmente encantará a tu chico.

Tu cabeza está en otro lado: La mente y las partes íntimas se encuentran mucho más relacionadas de lo que todas creemos. Por eso, cuando nuestro cerebro se encuentra pensando en los problemas cotidianos (trabajo, estudios, etc…) es común que la predisposición para el sexo no sea la mejor. Para solucionar este tema, aunque se trate de un problema claramente emocional (o mental) y no físico, la solución consiste simplemente en poner a nuestro cuerpo en clima, pues de seguro, a los pocos instantes, el cerebro le seguirá la corriente. Unos minutos de precalentamiento pueden lograr las ganas que, de otra forma, no aparecerán por cuenta propia. Una buena opción es sentarte frente a frente con tu amorcito, tocándose mutuamente los ombligos,  y sincronizar las respiraciones de ambos, tratando relajarse. Al sentirte más cerca de el sensualmente, también te darán ganas de aproximarte a él en el plano sexual. Otro dato importante es que se toquen el uno al otro, pero sin ir al grano, como para sentir el placer en pequeños sorbos, pero sin exigirse nada mutuamente. Para este tipo de situaciones, lo ideal es ir a lo seguro, es decir, no utilizar poses innovadoras, sino ir directamente a las que saben ambos que les funcionan.

Incomprensión: Las mujeres que no se sienten plenamente satisfechas con su vida erótica, tarde o temprano terminan perdiendo el deseo. Para tener buen sexo, basta con una mano, una lengua y obviamente (si se dispone), la parte que agregan los hombres. Pero si una no conoce las cosas que le gustan y las que no, los puntos clave de su cuerpo, difícilmente pueda hacerle saber a su pareja cuales son las mejores tretas que puede hacer en la cama. La solución a este problema es muy simple: dedica todo el tiempo que has perdido para conocerte y explorarte, y una vez hecho eso, enséñale a tu amorcito cuales son las cosas que te hacen delirar. Te aseguramos que no te arrepentirás!

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