¿Por qué siempre a mí?

Esta es una frecuente pregunta que nos hacemos la mayoría de las mujeres cuando terminamos sufriendo por un tipo que no lo merece. Y peor aún, caemos en la desesperación cuando hacemos memoria y nos damos cuenta de que, en nuestra lista de amoríos, no hallamos ni un solo hombre que valga (o haya valido) la pena.
Hay muchas mujeres que no pueden reaccionar ante una relación poco saludable porque siempre estuvieron encasilladas en el mismo estereotipo de hombre: Problemático.
Si te sientes identificada con la situación, sigue leyendo esta nota para aprender a salirte de estos patrones y encontrar, de una vez por todas, al Romeo ideal. ¿Por qué siempre a mí?

Comparación: Una forma fácil de encontrar el punto principal a cambiar es hacer memoria, es decir, leer viejos mails, comparar (o incluso, pedirle a una amiga que compare por nosotras) a todos los hombres problemáticos que tuvimos. El objetivo de este punto consiste en hallar las semejanzas entre los distintos candidatos en cuestión para darnos cuenta del erróneo patrón que hemos estado buscando.

Falsas promesas: “Ya va a cambiar” es una típica autopromesa que nos hacemos las mujeres cuando el hombre que nos acompaña tiene actitudes que sabemos que no son correctas para con nosotras. Otra clásica situación es cuando le ocultamos información a nuestras amigas sobre los errores de nuestra pareja porque sabemos que, si lo supieran, no aprobarían la relación. Este punto es fundamental para replantear nuestra situación, y sobre todo, nuestra relación, pues no es lógico seguir con una persona que sabemos que no nos hace bien.

Criterios: También es preciso saber y tener bien en claro cual es nuestro criterio de búsqueda, pues no es lo mismo estar en busca del padre de nuestros hijos que solo querer un bombón para disfrutar del fin de semana. Ninguna de las dos opciones es inválida, pero sí es preciso tener en claro cual es el objetivo que buscamos en una relación para actuar en consecuencia. Si queremos un novio, no podemos hacerle creer a los hombres que estamos dispuestas a un “touch and go” con la secreta esperanza de que, luego del sexo, llegue el amor.

Cuestión de sexo: En la búsqueda del hombre ideal, no debemos dejarnos rendir tan fácilmente en lo que al sexo respecta. Las mujeres, por nuestra propia naturaleza, solemos cambiar la forma de ver a la otra persona luego de tener sexo, pues lo idealizamos, sobre todo si nos hace ver las nubes en el primer encuentro… Por eso, es ideal esperar, tomarse el tiempo necesario para conocerlo y valorarlo por lo que es en la vida cotidiana en vez de dejarnos ganar por las hormonas.

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