Despídete de la fatiga diaria

Si te cuesta afrontar la rutina diaria por el cansancio que te acompaña todo el día, es hora de tomar ciertas medidas que ayuden a alejarlo de nuestras actividades.
En esta nota, una guía para que puedas hacerle frente sin tener que recurrir a los inútiles litros de café Despídete de la fatiga diaria Una de cada cuatro personas sufre (¡sufrimos!) un bajón de energía a la mañana temprano. ¿Te pasa eso? Es hora de que te levantes con pilas y conserves la fuerza todo el día. Para que lo logres, te daremos en esta nota un súper itinerario anti-fatiga para que recuperes la potencia y te despabiles desde temprano para vivir a full… sin tener que recurrir a las dosis descomunales de café. Si comienzas el día agotada, es probable que después te cueste remontar ese estado… a menos que sigas estas estrategias que apuntan a tres frentes: tu cuerpo, tu mente y tu dieta.Al levantarte: Lo más difícil del día, es salir de la cama, pero hay algunas cosas que puedes hacer para empezar el día llena de energía.

  • Cuerpo. Si por casualidad hay un hombre en tu cama, no dudes en sacarle provecho. El sexo produce energía a través de la hormona DHEA que, según investigaciones recientes, promueve la vitalidad y el bienestar. Si no hay un hombre en el horizonte, prueba con darte autoplacer, ya que cualquier tipo de excitación ayuda a liberar esta sustancia del organismo…
  • Mente. Cada mañana, durante algunos segundos, imagínate que ya es de noche y estás metiéndote en la cama. Podrá sonar raro, pero, en definitiva, se trata de pensar en positivo. Si te imagines durmiendo profundamente es probable que, cuando te acuestes esa noche, duermas como un bebé.
  • Dieta. Ojo con las buenas intenciones. Mucha gente que quiere comer un desayuno saludable elige frutas azucaradas, coma las bananas o las uvas. Si bien estas opciones te dan un buen shock de azúcar en la sangre, el efecto energizante tiende a perderse con rapidez y en menos de una hora te darán ganas de volver a la cama. El desayuno ideal para empezar con pilas es un bowl de cereales con leche descremada, pues esta combinación aporta energía a través de las proteínas y la fibra. Otra buena opción es un vaso de jugo de naranja con una tostada integral con queso.

Al llegar al trabajo: El viaje hasta la oficina es tan estresante que cuando llegas a tu escritorio seguramente ya estas nuevamente agotada…

  • Cuerpo. Si sumas unos minutos de actividad física por la mañana, te sentirás renovada. Si no puedes ir caminando de tu casa al trabajo, bájate del colectivo un par de cuadras antes. Otro buen recurso es subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor. Luego, si te es imposible abandonar el escritorio en medio de la rutina de trabajo, tomate unos minutos cada 1 o 2 horas para mover las articulaciones (tobillos, rodillas) y activar la circulación.
  • Mente. Hazte una lista con lo que tengas que hacer en el día, acepta que no puedes con todo y borra algunas de las actividades. Por ejemplo, olvídate de responder esos e-mails poco importantes, o por un día olvídate de la clase del gimnasio de la noche y reprográmala para cuando estés más descansada.
  • Dieta. Si tienes la costumbre de tomar una taza de café al llegar a la oficina, evítala, pues el efecto energizante de la cafeína suele ser pasajero. Prueba con licuados que zanahoria, tomate y naranja, son ricos vitaminas y el organismo los asimila bien.

La pausa de la mañana: El sol es un estimulante natural de la producción de serotonina, una hormona que nos da la sensación de bienestar y aporta vitalidad. Si trabajas encerrada, baja tu nivel de energía.

  • Cuerpo. Si son las 11 y te sientes cansada, es probable que necesites dormir más. La cantidad de sueño necesaria varía de persona a persona, pero los científicos coinciden en que menos de 5 horas diarias no son suficientes para rendir bien el resto de la jornada. Si el cuerpo te pide que descanses mejor, establece un horario fijo para despertarte que regularice tu ciclo de sueño-vigilia.
  • Mente. Una técnica rápida para recuperar la energía perdida es sentarte en una silla cómoda, con las piernas estiradas, y dejar que los pies sientan la energía del piso. Si puedes hacerlo descalza, mejor. Coloca las manos sobre la panza e ínflala, llevando todo el aire a esta parte del cuerpo. El flujo de oxigeno ayuda a despejar la cabeza, como si empezaras el día nuevamente.
  • Dieta. Una o dos tazas de café por día esta bien. Pero evita llenarlo de azúcar porque eso te dará una inyección de energía temporaria y después de un rato volverás a sentirte cansada. Una buena opción es comer frutas secas, como nueces o avellanas. Una ensalada de frutas es una buena opción para energizarte.

Almuerzo: ¿Comes a las apuradas, en tu escritorio? Muy mal: esa pausa a la mitad del día es necesaria para seguir trabajando durante la tarde.

  • Cuerpo. iMuévete! Tal vez estés tan cansada, que lo último que quieras sea ejercitarte, pero esa es una de las mejores maneras de generar energía. Camina durante tu hora de almuerzo o haz ejercicios de estiramiento.
  • Mente. Encara alguna actividad placentera que te haga producir endorfinas. ¿Por que no un poco de shopping?
  • Dieta. Elige un almuerzo bien up. Una buena opción es el arroz integral, pasta o un poco de carne. Pero debes tener cuidado con las porciones grandes y las combinaciones pesadas: luego de comer mucho te costará el doble seguir trabajando.

El bajón de media tarde: Alrededor de las 4 de la tarde, suelen decaer nuestras fuerzas. En algunos casos, se debe, justamente, a haber comido algo pesado en el almuerzo o a haber tomado grandes cantidades de café a la mañana, pues el café es un estimulante neurológico, no aporta energía, a pesar de que cree esa sensación.

  • Cuerpo. Pégate. Sí, leíste bien: los oficinistas japoneses usan una técnica que se llama “DoIn» para activarse. Tomate cinco minutos, golpéate suavemente el cuerpo con la palma de la mano o el puño, y de esa manera estimularás la circulación y elevarás el nivel de energía.
  • Mente. Respira. En general, solemos mantener una postura tensa en el trabajo y en consecuencia tomamos poco aire, por eso, lo ideal es hacer varias pausas de 15 segundos cada una e inhalar profundamente (desde el abdomen) cuatro veces.
  • Dieta. La deshidratación también produce fatiga, por eso es que debes acostumbrarte a tomar los famosos dos litros diarios de agua, en lo posible, a temperatura ambiente. Es muy buena para el organismo.

After Office: El efecto del estrés es que, una vez que te detienes, es imposible arrancar de nuevo.

  • Cuerpo. Haz ejercicio después del trabajo para Iiberar tensiones y despejar la mente. Lo importante es dejar 10 minutos al terminar la sesión de gym para volver a la calma. Elongar, caminar lento y respirar profundo. Este proceso es fundamental para que recuperes el nivel hormonal y puedas volver a tu casa relajada. Si no haces esto, quedarás demasiado acelerada y luego te costará conciliar el sueño.
  • Mente. Dedica un rato a hacer…¡Nada!. El cerebro debe desacelerarse para llegar al relax. La tele y la lectura son negativas para conciliar el sueño. Si dejas que la mente descanse, dormirás mucho mejor. Los expertos en meditación recomiendan concentrarse en cosas simples como ser la sensación del agua sobre la piel cuando te lavas las manos, o una buena ducha.
  • Dieta. Disfruta del chocolate, pues este alimento libera serotonina por lo que da placer y relaja. Pero cómelo un rato antes de ir a dormir ya que la inyección de azúcar en la sangre puede provocarte insomnio cuando quieras irte a dormir. Otra buena opción es reservar las pastas y legumbres para la hora de la cena, pues al igual que el chocolate liberan sustancias precursoras de las hormonas del sueño.

A la hora de acostarte: El reloj del cuerpo da la señal: se te cierran los ojos y tu ritmo baja. Si aciertas con la hora de acostarte es probable que tengas una excelente noche de sueño.

  • Cuerpo. Si te acuestas en posiciones extrañas, los músculos se tensas y no podrás relajarte adecuadamente. Durmiendo de espaldas se descansa mejor que de costado, porque en esta última postura los músculos están haciendo un esfuerzo.
  • Mente. Olvídate del reloj y espera la llegada del sueño fuera de la cama. Si anulas los reparos temporales, estarás más tranquila al momento de llegar a la cama. La ansiedad de ver pasar las horas juega en contra al tratar de dormir.
  • Dieta. No ingieras nada durante la hora y media previa al sueño, pues si tu cuerpo está haciendo la digestión, permanecerá despierto aunque tu mente quiera dormir.
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