Entrañables recuerdos recorriendo el Museo del Juguete de Denia

La Costa Blanca es, sin lugar a dudas, uno de los destinos turísticos más elegidos de nuestro país para pasar las vacaciones estivales, así como, aunque en menor medida, también las de Semana Santa y fines de semana cuando el buen tiempo empieza a asomar. Entrañables recuerdos recorriendo el Museo del Juguete de Denia No es de extrañar, ya que dispone de unas maravillosas y limpias playas, tranquilas y de poca profundidad, lo que las hace ideales para ir con niños, así como de unos bonitos pueblos, la mayoría muy interesantes desde el punto de vista patrimonial, con buenas ofertas de ocio y con una gastronomía de sobras conocida.

Si la elegimos como destino de nuestras vacaciones, especialmente si nos encontramos cerca de la población de Denia, en la provincia de Alicante pero a medio camino entre dicha capital y Valencia, uno de los lugares que podemos visitar es su Museo del Juguete, situado en lo que era la antigua estación de tren de la localidad.

Todos conocemos la importancia que el sector del juguete tiene en las tierras alicantinas. El Museo tiene como objetivo acercar el jueguete al visitante, desde el año 1904 en que básicamente todos se fabricaban con hojalata. A partir de los años 20 empezaron a abundar los de madera, material que a la postre es el que iba a coger un gran auge en la industria juguetera de Denia.

El Museo nos propone un recorrido que a ratos posiblemente nos provoque añoranza. Durante el mismo veremos juguetes de los que distraían a nuestros abuelos cuando eran niños, bonitos juguetes hechos con hojalata que hoy en día constituyen por sí solos toda una obra de arte.

Podremos admirar los artesanos juguetes de madera, los caballitos, las casitas, las cocinitas, los rompecabezas, y un sinfín de hermosas piezas muchas de las cuales por suerte algunos artesanos están volviendo a fabricar hoy en día, en que parece haber una corriente de vuelta a lo natural.

El Museo es aconsejable para todas las edades. A los niños y jóvenes les gustará ver con qué jugaban sus padres y abuelos, y a los demás nos va a resultar agradable volver a ver aquellas piezas que tantos ratos buenos nos habían hecho pasar.

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