Infertilidad. Todo lo que debes saber para prevenirla. (Parte I)

Infertilidad. Nunca se nos cruza por la cabeza que podamos padecerla en el futuro. Si bien es algo que no se piensa hasta el momento de planear tener hijos, es un tema que puede afectarnos a todas.
Incluso si eres joven y lo ves como un tema lejano, hay medidas que puedes empezar a tomar desde ahora para no llevarte malas sorpresas en el futuro. Infertilidad. Todo lo que debes saber para prevenirla. (Parte I)

En este momento de tu vida, es probable que le destines más tiempo a la forma de no quedar embarazada que a pensar en pañales y mamaderas. Pero aún así es difícil que eso signifique que la maternidad no esta en tu cabeza. De hecho, a la mayoría de las mujeres la capacidad para tener hijos es algo que en algún momento comenzará a inquietarte. No es raro preocuparse, en especial considerando la avalancha de factores cotidianos que pueden desatar tu ansiedad por el tema… Están todas esas historias sobre mujeres saludables que no pudieron concebir y de cómo la fertilidad femenina puede descender en picada en un futuro no tan lejano. Incluso, en los medios de comunicación, nunca faltan las fotos de famosas que posan con sus panzas o sus hijos y que te recuerdan que tu reloj biológico también esta funcionando. A esto hay que sumarle esos amigos que tienen tu edad, se casaron y en apenas un par de años se convirtieron en padre, llenando tu grupo de bebés… Ok. Es momento de relajarse. Hay un montón de estudios nuevos y avances científicos recientes en materia reproductiva que dan cuenta de todas las cosas que puedes hacer ahora (aunque no estés ni remotamente cerca de querer ser madre) para preservar tus posibilidades de querer quedar embarazada dentro de un tiempo. A continuación te daremos un breve informe sobre fertilidad que no puedes dejar de leer… y que te conviene tener en cuenta para tus planes a futuro.

No odies tus rollitos. A pesar de que son odiados por el 100% de las mujeres, unos modestos flotadores ayudan a preservar la fertilidad. ¿Cómo es eso? El estrógeno, la hormona que regula la ovulación, es producido por los ovarios y las células adiposas. Por eso, las mujeres con un peso corporal debajo de los límites normales, suelen tener trastornos menstruales y ausencia de ovulación. Si tu índice de masa corporal (IMC) no supera el 18,5, no podrás generar una saludable cantidad de estrógeno y tus períodos pueden llegar a volverse irregulares o a desaparecer del todo. Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, el 6% de todos los casos de infertilidad son atribuidos a un peso corporal insuficiente. Y no se trata sólo de evitar las dietas excesivas: mantenerte en línea a través de una rutina de ejercicios extenuantes también puede afectar tus chances futuras de concebir. Un estudio realizado entre mujeres corredoras determinó que aquellas que empezaron corriendo 6,5 km por día t después aumentaron a 16 diarios, producían menos progesterona, otra hormona necesaria para la ovulación. El ejercicio demasiado intenso reduce la masa corporal y desencadena mecanismos de estrés que afectan el funcionamiento de los ovarios. Esto se traduce en bajos niveles de estrógenos y gonadotrofinas, hormonas responsables de la estimulación ovárica. ¿La medida correcta de tiempo de gym? 30 minutos diarios y no más. Si tu período menstrual desaparece, va a volver tan pronto como recuperes el peso suficiente (eso es lo que ocurre en la mayoría de los casos). De manera óptima, tu IMC debería estar entre 20 y 25 y tu porcentaje de grasa en el cuerpo debería ser de al menos un 20%. Pero  no esperes hasta estar lista para la maternidad para empezar a acercarte a un peso saludable, porque no hay certezas acerca de cuanto tiempo va a llevarte quedar embarazada una vez que lo decidas. Y eso no es todo, porque tampoco está bien cargar con demasiado peso: los quilos de más inciden negativamente en la capacidad fértil de la mujer. El llamado Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), que es la afección endocrinológica más frecuente en las mujeres en edad reproductiva, aparece acompañado de obesidad en un 60% de los casos. El exceso de peso modifica la proteína que transporta las hormonas sexuales, generando cuadros de hiperandrogenismo (aparición de caracteres secundarios masculinos, entre otros, vello en lugares no habituales en una mujer) y disfunción ovulatoria. Una vez que pierdas esos kilos de más, comenzarás a ovular normalmente. La clave es no postergarlo. Seguir una dieta puede ser muy duro, así que cuanto antes empieces a tratar de adelgazar, más rápido podrás estar en forma para cuando llegue el momento de concebir.

Sexo seguro. Si no quieres convertirte en madre a la fuerza, es probable que ya uses preservativos. Bueno, acá hay otra razón para insistir a tu chico en que no olvide el globito: el condón te protege de las infecciones por microorganismos como la clamidia, que pueden derivar en una EPI (Enfermedad Pélvica Inflamatoria), y este tipo de enfermedad suele provocar adherencias en las trompas de Falopio y obstrucciones, de manera que impide la unión del espermatozoide y el óvulo. Y si la clamidia no se trata a tiempo, puede causar serios problemas que pueden derivar en la infertilidad. La EPI, además de la clamidia, puede ser provocada por la gonorrea, otra enfermedad de transmisión sexual fácil de tratar si es detectada tempranamente. El problema, es que el 75% de las mujeres infectadas no presentan síntomas. El resto puede encontrarse con secreción vaginal anormal, sensación de ardor al orinar, necesidad de orinar más seguido de lo habitual, dolor durante las relaciones sexuales, secreciones a través del ano, enrojecimiento o picazón. Por eso, el uso de preservativos durante las relaciones sexuales (desde el principio hasta el final) pueden mantenerte protegida. En caso de que haya tenido algunos “approachs” sin cuidarte, es imprescindible que vayas a hacerte un control ginecológico. Estas dos no son las únicas enfermedades que pueden transmitirse por relaciones sexuales, por eso, nunca está de más repetir: hay que usar preservativos, y otro punto importante a tener en cuenta para cuidar tu fertilidad, es hacerse regularmente los controles ginecológicos obligatorios (PAP y Colposcopía, que se recomiendan una vez al año).

No te pases con el alcohol. Moderarte con el alcohol a partir de hoy puede reportarte varios beneficios. ¿Cuáles? Para empezar, menos complicaciones a la hora de concebir. Aunque los expertos no están seguros de cuanto alcohol podría hacer que tu período se descarrile, un eswtudio reciente ofrece algunas guías: las mujeres que consumen 5 o menos tragos por semana tienen el doble de probabilidades de quedar embarazadas en el término de 6 meses que las que consumen más de 10 tragos. Otra razón para racionar la bebida: el alcohol consume las reservas de tu cuerpo de vitamina B y ácido fólico, nutrientes imprescindibles para concebir un bebé saludable. Ah! Y no olvides de avisar a tu chico que también modere la bebida, ya que los hábitos de fumar y beber alcohol en los hombres afectan significativamente la calidad del semen y disminuyen la concentración de espera. Una buena razón para terminar con los vicios. Si te gustó esta nota y quieres saber más sobre cómo cuidar tu salud reproductiva, no te pierdas la próxima parte, que estará disponible el próximo martes.

A %d blogueros les gusta esto: