Losacio de Alba, una pequeña y tranquila población zamorana

Viajando por tierras castellanas, una bonita localidad muy recomendable para visitar es Losacio de Alba, un pequeño municipio perteneciente a la provincia de Zamora, que se sitúa a 750 metros de altitud sobre el nivel del mar. Losacio de Alba, una pequeña y tranquila población zamorana Se trata de una tranquila población en la que sólo viven unos 135 vecinos, enclavada en el hermoso paraje natural de la comarca de Tierra del Alba.

Si visitamos los alrededores de esta pequeña localidad quedaremos asombrados por la espectacularidad de algunos de sus parajes, como los que encontraremos en la Sierra de la Culebra, famosa por su belleza.

Otro de los atractivos del entorno de Losacio de Alba son sus embalses, algunos de ellos navegables y con zonas destinadas al baño o a otros deportes náuticos, como el Embalse de Ricobayo, un lugar ideal para pasar un agradable día, donde encontraremos una playa fluvial perfectamente equipada y donde incluso podremos, si así lo deseamos, alquilar alguna embarcación para navegar por el embalse.

Además, junto a la población se encuentra también una de las zonas más impresionantes y bellas de la península: las majestuosas Arribes del Duero, un paisaje que sobrecoge por la grandeza del mismo, donde veremos las aguas del río pasar encajonadas entre altísimas rocas en las que el tiempo y la erosión ha modelado caprichosas formas.

El pueblo es hermoso, y, a pesar de que, dado su pequeño tamaño, no tiene un gran patrimonio arquitectónico, sí podemos destacar algunas interesantes edificaciones, como su bonita Ermita de la Virgen del Puerto, por la cual sienten mucha devoción las gentes de la comarca. Es un edificio de estilo románico muy atractivo y que destaca de manera especial por sus sencillas líneas.

También sobresale arquitectónicamente hablando una construcción que antiguamente era el molino harinero de la localidad, un edificio levantado en el siglo XIX y que hoy día ha sido convertido en una confortable casa de turismo rural.

No debemos dejar de degustar, antes de la vuelta a casa, alguno de los platos típicos de la comarca, como son el lechazo al horno, el cochinillo asado, el ajoarriero, las truchas fritas, el arroz a la zamorana, las gachas, las migas, la sopa castellana, la sopa de ajo, las lentejas a la zamorana o los cocidos de garbanzos.

Si queremos comprar alguno de sus productos más típicos, sobresalen su pan, su vino, sus legumbres, sus espárragos y los embutidos derivados del cerdo, así como sus excelentes carnes.

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