El temor a reconocer tu orientación sexual: El lesbianismo

Muchos son los tabús que existen acerca de la homosexualidad. Que haya gente que no lo entienda, no implica que tú no te puedas sentir libre para elegir tu orientación sexual. El miedo inicial a reconocerlo por el temor al qué dirán, es algo perfectamente entendible. Lo importante es que tú te sientas segura de lo que sientes y que afrontes las críticas con inteligencia, dándole la importancia que se merecen. Es decir: Ninguna. El temor a reconocer tu orientación sexual: El lesbianismo

Parece que el mundo comienza a cambiar, a abrir su mente y a dejar de darle importancia a temas que son decisión de cada uno. Pero han sido demasiados años de represión y, aunque poco a poco, comenzamos a hablar de este tema con normalidad, requiere su tiempo, ya que, por sorporendente que parezca, todavía hay países en los que la homosexualidad está tipificada con penas de cárcel.

Sin embargo, otros países como España, comienzan a abrir sus mentes y desde el año 2005, se legalizaron los matrimonios entre personas del mismo sexo; algo no demasiado bien visto por algunos, y es que hay que pensar que hace menos de cuarenta años, España vivía bajo una dictadura, en la que los temas sexuales estaban totalmente vetados y se imponía la ley de la censura.

Reconocer tu orientación sexual es algo que debes de hacer tarde o temprano para poder sentirte plenamente libre. Ésto no implica que haya que pregonarlo a los cuatro vientos. Simplemente comentarlo con la mayor de las naturalidades entre las personas que te rodean y te quieren.

Es posible que en un primer momento, no todos lo acepten de la manera que tú desearías. Para un padre o para una madre, asumir la homosexualidad, es algo que puede llevarles su tiempo: Déjales que lo asimilen a su ritmo y no les fuerces a entender desde el primer momento que se trata de una orientación sexual que has elegido libremente. Lo que para tí puede ser muy fácil de entender, para alguien que viene de otra generación, le puede resultar más complicado. 

En cuanto a las amistades, es casi seguro que te resultará mucho más fácil reconocerlo y que ellos lo entiendan. En caso contrario, deberás valorar si son amigos de verdad. Que a tí te gusten los hombres o las mujeres, es algo que no debería afectar a nadie y a lo que tampoco hay que dar excesivas vueltas. No permitas que este tema se convierta en el centro de todas las conversaciones: Trátalo con la mayor de las naturalidades y trata de restarle la importancia que otras personas tratarán de darle.

Lo fundamental es que tú seas quien tome la decisión de contarlo, sin que te veas forzada por familiares, amigos o pareja. Cada una debe tomarse su tiempo, y lo que para una mujer lleva un día, para otra, puede que sea una semana. No fuerces la situación y házlo cuando te sientas segura y con fuerzas. Y una cosa importante: Que nadie decida por tí a quién debes contárselo. Nadie tienes porqué saber con quién compartes tu vida, y no hay que hacer de una situación natural, una exclusiva de portada.

Afrontar la decisión de contar que en lugar de enamorarte de un hombre, lo has hecho de una mujer, no debería ser motivo de trsiteza, ni de alegría, ni de enfado, ni de risas:

Desde emujer, pretendemos que la homosexualidad sea tratada por todo el mundo como la heterosexualidad. Ni mejor, ni peor. Simplemente entenderla como cualquier otra decisión del día a día, que no suponga ninguna clase de diferenciación. Y es que elegir libremente es algo que no debería mirarse con rareza.

¡Siéntete libre para sentir lo que sientas!

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