Los temores nocturnos en los niños

Cuando llega la hora en que los niños tienen que irse ya a la cama, en algunas casas es cuando empieza una verdadera batalla para conseguir que los pequeños se acuesten. A pesar de que la resistencia que manifiestan a ir a dormir puede ser debida a muchos motivos, aquí hablaremos de la derivada del miedo. Los temores nocturnos en los niños Es un hecho bastante corriente que los niños, durante una temporada, tengan miedo en el momento en que se deben quedar solos en su habitaciòn, o en el de apagarles la luz, temores que entran dentro de lo que puede considerarse normal. Evidentemente, cuando la cosa va a más y ya tenemos que hablar de terror nocturno, el problema puede necesitar de la intervención de un profesional.

En aquellos casos que no revisten más gravedad, evidentemente una de las primeras cosas que debemos hacer los padres es intentar hablar con el niño para que nos cuente qué es lo que le preocupa y le da miedo con el objetivo de ayudarle a solucionar la cuestión, sea la que sea. A fin de cuentas, los adultos también solemos ver acrecentadas nuestras preocupaciones por la noche, siendo al irnos a la cama cuando se nos manifiestan nuestros temores.

A veces, ante este problema y, especialmente, ante el hecho de que, cuando la cosa se alarga, en la casa no puede dormir nadie, los padre optan por una solución que no es la adecuada y que, aunque parezca que de momento soluciona el problema, lo único que consigue es alargarlo en el tiempo. Se trata de llevarse al niño a dormir con ellos, lo que no debe hacerse bajo ninguna circunstancia, según los especialistas, ya que el niño se acostumbra enseguida y, cuando queramos que las cosas vuelvan a su cauce, sentirá que se le echa de un sitio que ya es suyo.

Además, es evidente que la solución no es la adecuada, pues ya sabemos que el niño cuando está acompañado por los padres no siente miedo, y de lo que se trata es de conseguir que tampoco lo sienta cuando esté solo.

Todos los niños son diferentes. Cada padre debe intentar buscar la manera de hacer desaparecer este temos que experimenta el niño a la hora de acostarse. Una buena opción, que suele dar resultado, es el que uno de los padres, y mejor si se turnan para ello, se queda a hacer compañía al niño cuando se acuesta. Se puede hablar un ratito con él y leerle un cuento, incluso poner alguna suave música de fondo que ayuda a la relajación. En ese caso, es mejor dejarles claro de entrada que vamos a estar allí un ratito y que después nos iremos, De esta manera evitaremos tanto que se asusten si se despiertan más tarde y no nos ven como que piensen que vamos a hacer guardia toda la noche.

Otro último consejo es que, para que el niño llegue a la noche más relajado y tranquilo, es conveniente que durante el día se eviten en la casa situaciones estresantes como peleas, discusiones y similares, que, aunque no nos lo parezca a veces, hacen mella en el niño y le provocan angustia al llegar la noche y quedarse solo.

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