Perder peso, ganar en salud. Parte I

Perder peso no solo es una cuestión de estética ya que un exceso de kilos puede afectar a todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo. Descubre cómo Perder peso, ganar en salud. Parte I

A los órganos sexuales

La obesidad se encuentra directamente relacionada con ciertas alteraciones en las hormonas de las mujeres que pueden provocar menstruaciones irregulares además de que la acumulación de la grasa en los ovarios dificulta la ovulación y por consiguiente la capacidad para fecundar, ya que se produce un desequilibrio en los niveles de estrógeno y de progesterona que provocan períodos en los que la ovulación no se produce y entonces la capacidad de reproducirse se reduce de una manera notable. 

Al corazón

Mantener un peso equilibrado reduce el riesgo de padecer hipertensión,  enfermedad que afecta tanto al correcto funcionamiento de los riñones, como del corazón y del cerebro.

Igualmente al tener un exceso de peso se pueden provocar enfermedades cardiovasculares ya que el corazón no tiene la fuerza suficiente para poder transportar sangre por el organismo por la resistencia que un cuerpo con demasiado peso le ofrece.

La arterosclerosis es otra de las enfermedades provocadas por tener kilos de más ya que debido a la grasa en la sangre se provoca un endurecimiento de las arterias, sobre todo de las coronarias que son las encargadas de llevar la sangre al corazón.

Al pulmón

Un exceso de peso obliga al abdomen y al tórax a trabajar mucho más a la hora de inspirar lo que provoca falta de aire y de fatiga incluso en desplazamientos muy cortos. A este proceso se le conoce como disnea.

Con la obesidad también se favorece que las vías aéreas superiores se obstruyan, algo que provoca dificultad para respirar, especialmente a la hora de dormir y que se conoce como apnea del sueño, aunque bien es cierto que no siempre este trastorno está relacionado con un sobrepeso.

A las vías urinarias

Una acumulación de tejido adiposo en la zona abdominal puede llegar a comprimir la vejiga y provocar incontinencia urinaria al dificultar la capacidad para retener la orina.

Un exceso de comida de igual manera, hace que los riñones limiten su capacidad para eliminar y filtrar los desechos, provocando esta acumulación de residuos, cálculos renales y otra serie de problemas que pueden llegar a desembocar en insuficiencias renales y que pueden acarrear problemas muy serios para  la salud. 

Al intestino

Mantener un peso equilibrado reduce el riesgo de sufrir diarreas que se provocan por alteraciones digestivas debidas a un exceso de alimentos y que pueden llegar a ocasionar inflamación en las mucosas del intestino grueso.

Por  el mismo motivo se puede  llegar a sufrir hemorroides, ya que el sobrepeso provoca una sobrecarga en las venas situadas en la zona del ano y del recto y que con el tiempo acabarán originando una dilatación varicosa o hemorroide, como se conoce popularmente, que puede llegar a resultar muy dolorosa y que puede incluso precisar de asistencia quirúrgica.

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