¿Qué hacer cuando la limpieza de nuestro hogar se llega a convertir en una obsesión? Parte II.

Resulta paradójico que uno de los principios más básicos de la salud ambiental y corporal, como es la limpieza, esté asociado a una enfermedad o al menos sea un síntoma o causa de ella. ¿Qué hacer cuando la limpieza de nuestro hogar se llega a convertir en una obsesión? Parte II.

 

Una terrible obsesión

Cuando la limpieza se convierte en una adicción, puede revelar una patología muy parecida a otras series de rutinas donde se llegan a entremezclar inseguridades, miedos o complejos, todos ellos de tipo neurológico.

Existen cinco rituales básicos compulsivos que se relacionan con las obsesiones. Uno de ellos es lo de la repetición, como puede ser la acción de contar los pasos; los de la comprobación, (levantarse incluso de la cama para comprobar que todo está bien cerrado; los de orden (colocar cosas exactamente en la misma posición y en el mismo lugar en que estaban sin tolerar ni un solo cambio); los de acumulación (guardar objetos que no son necesario) y sobre todo los de la limpieza.

A estos síntomas se les ha llegado a considerar compulsivos porque siempre responden a una fuerza exterior que es imposible de controlar, aunque la persona que los sufra suelan tener un gran sentido de racionalidad. Por esto mismo, la conciencia de que padecen este síntoma, es lo que consigue agravar más el trastorno y retrasar el proceso de curación.

Consecuencias de este trastorno

Este síndrome del ama de casa llega a entrañar trastornos tanto psíquicos como físicos y que van desde una inapetencia sexual hasta migrañas, pasando por angustia, sensación de soledad y depresión.

Las amas de casa efectúan multitud de flexiones para recoger ropa, objetos, hacer la cama, tender la ropa, limpiar, etc., así como muchos levantamientos de peso que hacen que sus articulaciones sufran constantemente, sin olvidarnos la cantidad de accidentes domésticos que se esconden en el hogar. Como consecuencia de todo esto, las mujeres que se dedican exclusivamente a su hogar, suelen encabezar las listas de todo tipo de afecciones como el estrés, el insomnio, la fatiga, un sobrepeso originado por la tendencia de comer entre horas, de igual manera que por una falta de ejercicio, irritabilidad, cefaleas, problemas vasculares e hipertensión.

Tratar el TOC

El tratamiento es complicado en general, puesto que en la mayoría de estos casos no hay una voluntad por parte del paciente para colaborar. Cuando se logra, se tratará desde una terapia cognitiva para poder controlar la ansiedad a través de distintas técnicas, para poder retardar la aparición y romper ese círculo vicioso que se haya creado. También es importante la enseñanza de técnicas de relajación para lograr disminuir el estrés.

Es muy importante distinguir entre aquellas personas que son solamente ordenadas de todas aquellas que sufren de TOC. Este último se diferencia de una persona amante del orden, por el enorme malestar que sienten y la obsesión que llegan a producirle sus síntomas.

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