Viajar a Irlanda, tierra de duendes

Conocida también como Isla Esmeralda debido al color verde intenso de sus tierras, Irlanda es mucho más que tréboles de cuatro hojas, duendes y cerveza, es un lugar de cuento con lugares sorprendentes y leyendas e historia en cada uno de sus rincones. A continuación te proponemos algunas escapadas que no podrás olvidar.

Acantilados de Moher

En el condado de Clare y a más de cien metros de altura del Atlántico, se encuentran los acantilados de Moher, con más de ocho kilómetros de longitud. Existe un sendero que recorre estos sobrecogedores acantilados donde se rodaron algunas escenas de Harry Potter o de La Princesa prometida.

Cork

Esta ciudad rebosante de seguridad y energía, está recorrida por ell río Lee, dando lugar a una isla con grandes mansiones georgianas y calles del siglo XVII. Imprescindible visitar el Teatro de la Opera y sus pubs, donde se puede escuchar música en directo.

Islas Aran

En la costa oeste irlandesa, concretamente en la bahía de Galway, se encuentran tres pequeñísimas islas bendecidas por la corriente del Golfo, con infinidad de mitos y tradiciones. Aquí las leyendas cobran vida y las hadas y druidas vuelven a convivir con las aguas milagrosas y los santos católicos.

Ring of Kerry

Este anillo es un circuito de casi doscientos kilómetros que comienza en Killarney y que rodea Iverag. En esta ruta se pueden descubrir vistas espectaculares. El viaje acaba en el parque nacional de Killarney que cuenta con los robledales más grandes del país, con habitantes únicos como los ciervos autóctonos de Irlanda. En su interior se encuentra el lago del conocimiento o lago inferior, el lago central y el llago superior. Tanta es la belleza de este lugar que en el año 1982 la Unesco lo declaró como Reserva de la Biosfera.

La Calzada del Gigante

En el condado de Antrim, en Irlanda del Norte, se encuentra la Calzada del Gigante, un lugar de parada obligatoria cuando se viaja a este país. Al visitarlo se puede entender por qué los celtas pensaban que este lugar había sido contruído por gigantes. Se trata de una gran extensión de columnas de forma hexagonal de piedras que se encuentran apretadas unas con otras formando escalones, llegando al mar para desaparecer luego bajo las olas.

Cuenta la leyenda que el gigante Finn McCool se encargó de construir esta calzada de enormes proporciones para así poder cruzar el mar y llegar hasta Escocia para luchar contra el gigante Benandonner.

Kilkenny

La ciudad más romántica de toda Irlanda es sin duda, Kilkenny. En Abbey Street se encuentra la puerta de Black Freren, uno de los restos normandos que todavía se conservan. Los irlandeses creen que trae buena suerte que los enamorados se besen mientras pasan por esta puerta. No hay que perderse tampoco la catedral de Saint Canice, ni el castillo de Kilkenny, ni por supuesto, su vida nocturna.

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