Aprende de nuevo a comer sano.

Los alimentos que comemos, bajos en carbohidratos, en grasa, vegetariana, macrobiótica, alimentos crudos, enteros, tienen una influencia directa en cómo nos sentimos: nuestra energía, el humor, el aspecto y la imagen corporal están influidos por nuestros hábitos dietéticos. Aprende de nuevo a comer sano.

Con el fin de resolver el problema del peso, tenemos que dejar de centrarnos en lo que la gente debe comer, en lugar de centrarse en por qué están comiendo poca comida saludable. Psicólogos conductistas han estudiado y encontrado razones para comer saludable. Por ejemplo:

  •  La comodidad es un factor importante en lo que la gente elige para comer. Tener que cocinar es un inconveniente.
  • El acceso es clave. Si caramelo está al alcance de la mano, es difícil de resistir. Si es fuera de la vista en un armario, nos dará fatiga ir a buscarlo. Si no está en la casa, es muy poco probable que te metas en el coche y vayas por uno.
  • Las principales causas de comer en exceso los combates no son el hambre o las delicias de la comida, pero si los antojos emocionales y psicológicos.
  • Mayor tamaño de las porciones hace que la gente consuma más alimentos (incluso si no terminamos la porción).

Con el propósito de superar estos obstáculos que tenemos que desarrollar una relación totalmente nueva entre el alimento y el cuerpo.

Aprende a diferenciar entre el hambre y el deseo: para saber si sientes un deseo o tienes hambre, dale a las ganas de comer un período de 10 minutos de espera. Si te has entretenido en hacer algo y de repente te das cuenta de que no tenías hambre, se trataba de un deseo, si las ganas de comer aún está allí, es probable que estés consiguiendo hambriento. Al romper con ese parámetro de comer cuando tengas ganas, hace que tu metabolismo sea consciente y te avise sólo cuanto sienta hambre y no cuando este aburrido porque tú estás en reposo.

Trata de superar el sentimiento de culpa: nos encanta la comida, pero luchamos con la tentación y la culpa, la forma en que nos hace sentir mal con nosotros mismos. Tener que contar calorías quita el placer de comer y lo convierte en un juego de matemáticas lleno de preocupación. La necesidad de la hora es la de cultivar los hábitos de estilo de vida inteligentemente que te ayudarán a ejercer de forma natural y comer bien sin pensar en lo duro de la comida.

Mastique bien los alimentos antes de tragar: masticar los alimentos sin duda ayuda a la digestión y disminuye las comidas. Come rápido, tienden a engullir tanta comida lo más rápido posible sin dejar que el estómago diga «estoy lleno ¡Para!». Comer lento y consciente, te ayudará a darte cuenta que estás llena y te sentirás bien al dejar de comer.

Comer alimentos que te hacen sentir bien: aprende a identificar e incorporar alimentos que te dejen sentir  saludable en lugar de aquellos que te dejan sin relleno o culpable. Comer frutas y verduras, ensaladas de colores, te hacen sentir bien. Azúcar puede que haga que te sientas deprimido y el maíz hace que te sientas hinchada.

Distinguir entre el hambre emocional y física: el hambre física es un proceso fisiológico que se produce cada tres o cuatro horas. Cuando no escuchas las señales de hambre, el apetito disminuye y el cuerpo comienza a reducir la velocidad para ahorrar energía. El hambre emocional implica comer cuando estés triste, feliz, ansioso o aburrido. Trata de comprender cuando estás tratando de satisfacer las necesidades emocionales con la comida puede ayudar a encontrar formas más adecuadas para satisfacer esas necesidades.

Comer sano puede desarrollar mejor aspecto, salud, mejor espíritu y sobre todo mejor de ti. Comer es un acto espiritual. Vamos a empezar a redescubrir el espíritu.

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