Bocio multinodular

bocio1El bocio es una dolencia benigna que presenta casi un 10% de la población y que en la mayoría de los casos de las personas que se encuentran afectadas por este problema, sus hormonas tiroideas son normales. Descubre más sobre el bocio multinodular.

¿Qué es?

El bocio es un aumento de la glándula conocida como tiroides y recibe el nombre de multinodular cuando presenta varios nódulos. Aunque como ya hemos dicho lo habitual es que las hormonas tiroideas resulten normales, puede ser que éstas se alteren, disminuyendo o aumentados y entonces es cuando se le conoce como nódulo hipofuncionante o hiperfuncionante.

Causas

La causa principal del desarrollo del bocio es un déficit de consumo de yodo en la dieta que se encuentra presente en pescados y carne. En la actualidad la incidencia ha disminuido gracias a que la sal que se consume y ciertos alimentos como el pan por ejemplo, llevan suplementos de yodo. En regiones con aporte de yodo suficiente, los casos de bocio multinodular se reducen desde un 10% hasta un 4%. También se ha podido saber que hay cierta predisposición genética y que es más frecuente en mujeres a partir de los 35 o 45 años. También se sabe que esta patología cuenta con una evolución muy lenta.

Síntomas que produce

Normalmente empieza con la aparición de un bulto en el cuello siendo el motivo de consulta del paciente. En ocasiones causa opresión produciendo dificultad a la hora de respirar incluso, cuando el bocio es muy grande. También puede provocar tos y problemas de deglución. Si el bocio no es normofuncionante y hay alteración en las hormonas de la tiroides y llega a causar hipertiroidismo o hipotiroidismo, el paciente presentará síntomas relacionados con este tipo de patologías.

Diagnóstico

Se debe realizar una ecografía del cuello para conocer las características del bocio. Normalmente se suele llevar a cabo una punción para descartar que sea maligno. La analítica de sangre también es muy importante a la hora de realizar el diagnóstico.

Tratamiento

El bocio multinodular es bien tolerado normalmente. En cualquier caso el tratamiento será diferente dependiendo de los síntomas que tenga cada paciente o de la causa de la aparición. Si por ejemplo se debe a déficit de yodo, se pueden dar suplementos en dosis bajas. Cuando el bocio es pequeño y tiene pocos nódulos, sin llegar a alterar las hormonas tiroideas y no provoca molestias en el afectado, es posible llegar a controlarlo periódicamente sin ningún tratamiento e ir observando su evolución. Se recomiendan los controles mediante ecografías cada seis meses en un principio y después cada año cuando ya esté estabilizada la situación. Si hay alteración en las hormonas tiroideas, tanto hiper como hipotiroidismo, se tratará de la forma adecuada y se seguirán unos controles frecuentes para conseguir y mantener los niveles adecuados, además de decidirse la necesidad de practicar la cirugía. Si es necesaria ésta, se extirpará total o parcialmente la glándula tiroides. Otro motivo por el que se puede optar a la operación es cuando el bocio provoca una comprensión a nivel del cuello por su tamaño.

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