Feng Shui en el hogar. Parte I.

El Feng Shui es un arte milenario que utiliza la posición y la orientación de los objetos y espacios para favorecer las energías y armonizar los lugares de trabajo y las casas para que sus ocupantes gocen de vitalidad, equilibrio, salud y prosperidad. Feng Shui en el hogar. Parte I.

El Feng Shui en el dormitorio

El Feng Shui está basado en la creencia de que los espacios son muy parecidos a los órganos de un cuerpo humano, es decir, que cada uno cumple con una función concreta y que entre todos tienen que lograr un equilibrio perfecto.

Según los principios de este arte el protagonista en un dormitorio tiene que ser la fuerza Yin, ya que es la fuerza pasiva o femenina, por lo que las paredes del dormitorio deben pintarse en colores pasteles muy suaves y en caso de haber alfombras, éstas deben ser claras también. Las fundas, mantas, colchas, almohadas y sábanas, no deben ser de telas sintéticas, sino naturales y de igual manera, de color pastel. Deben evitarse los colores fuertes, como por ejemplo el rojo y utilizar unos suaves para inducirnos al sosiego y al descanso.

En el dormitorio lo más importante es donde esté colocada la cama. Su cabecera siempre debe ir apoyada sobre la pared que se  encuentre más alejada de su puerta y tampoco debe estar colocada en línea recta con respecto a ésta. Hay que evitar espejos, cuadros, ventanas o estanterías detrás del respaldo de la cama.

Es aconsejable colocar sólo un espejo en el dormitorio y no deben verse en él las personas que duerman en esa habitación cuando estén acostadas. La mesita de noche debe tener fotos que consigan mantener un estado de ánimo bueno y evitar cosas relacionadas con el trabajo. Hay que reducir los equipos electrónicos en esta habitación ya que emiten ondas electromagnéticas bastante intensas y mantener la habitación siempre muy ordenada y bien ventilada. En caso de un cambio de pareja, de trabajo o de mudanza, debe cambiarse la cama por una nueva.

Feng Shui en la cocina

Esta zona de la casa  no debe pintarse de color rojo y azul y hay que optar en cambio por los colores naturales, el amarillo o incluso alternándolos con los tonos verdosos. La cocina no debe estar nunca ubicada cerca de ningún baño ni de la puerta de entrada y la persona que esté cocinando no debe permanecer de espaldas a su puerta. Tampoco debe haber una ventana en frente de la cocina y se debe intentar colocar el fregadero lo más lejos posible del horno.

De igual manera los fuegos donde se cocina deben estar siempre limpios y en muy buen estado. Los muebles de la cocina deberían ser siempre de madera natural y no se deben guardar ningún artículo de limpieza en ellos, puesto que podrían afectar a la energía de los alimentos. Si la cocina se encuentra en el mismo espacio que el comedor, debe buscarse la manera de separarlos, al menos de una manera virtual.

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