Frutas peruanas para una larga vida. Parte I.

Los antioxidantes y las vitaminas actúan contra muchas enfermedades y las propiedades tan impresionantes de las frutas peruanas son traducidas como grandes beneficios para el buen funcionamiento del metabolismo y de nuestro cuerpo en general, por lo que degustarlas es sinónimo de sentirse bien y de salud. Frutas peruanas para una larga vida. Parte I.

Huasai

Uno de los alimentos con más alto poder nutricional procedente de Perú es el huasai conocido como palmito o fruto de la palma, pero mientras que el palmito constituye el corazón de esta planta y su cosecha implica que se tenga que destruir la palma, si se consume sólo su fruto, es decir, el huasai, no se llega a atentar contra su vida. Este fruto de exquisito sabor y de color oscuro es una abundante fuente de antocianinas antioxidantes muy similares a las de la uva o a las del maíz morado, por lo que cumple con todas las funciones de prolongar y proteger la vida, por algo es considerado por los pueblos de la zona amazónica donde se consume principalmente, como “el fruto de la vida”.

Entre sus pigmentos antioxidantes pueden nombrarse las antocianinas, el resveratrol y los ácidos omega 3, 6 y 9. Numerosos estudios han conseguido demostrar que los polisacárdios de esta fruta provocan una gran estimulación de leucocitos T en el organismo humano, así como una buena estimulación en la producción de interleucinas L2. Las antocianinas poseen un efecto anticancerígeno por lo que su ingesta, cuando se toma en ciertas concentraciones, puede matar incluso algunas células cancerígenas, como por ejemplo las de la leucemia. También entre sus componentes se encuentra la vitamina A, la B y la C, así como minerales como el calcio y el hierro, aminoácidos y el beta sitosterol, fitoesterol que inhibe la producción del colesterol.

Guanábana

La Annona muricata o guanábana se asemeja mucho a la chirimoya y se cultiva en los países pertenecientes al trópico americano, así como en Filipinas, India, Hawai y Australia. El fruto de esta planta puede llegar a alcanzar los 40 centímetros de altura y pesar hasta 4 kilogramos. Su piel es de un verde oscuro y brillante y está cubierta de espinas. Su carne es de color amarillento o blanco y es muy aromática y jugosa, con un sabor entre agridulce y ácido muy similar al del mango o al de la piña. Sus semillas se desprenden con suma facilidad y son de color castaños y brillantes.

Esta fruta se consume fresca y de una forma natural con una cuchara directamente desde el mismo fruto, retirando sus semillas previamente. Se puede servir muy fría como postre con un poco de crema de leche aderezada con algo de azúcar.

Su principal composición es el agua con un gran aporte de minerales como el fósforo, el calcio y el hierro además de ser rica en provitamina A y vitamina C. El zumo de esta fruta es diurético y si se bebe en ayunas puede ayudar a las dolencias de tipo hepático. Las infusiones de sus hojas tienen propiedades antidiabéticas, sedativas y vasodilatadores.

Sus semillas pueden pulverizarse para usarse como repelentes de los insectos y sus hojas ayudan a combatir los piojos. También cuenta con propiedades que alivian los síntomas del cáncer.

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