Salir del armario

Salir del armario es una decisión importante que puede cambiar tu vida y que afecta a las personas que te rodean. Afróntala con naturalidad y valentía y decide cuando ha llegado el momento sin presiones. Salir del armario

La expresión «salir del armario» significa admitir públicamente la orientación sexual, la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad. Es un proceso personal e intransferible, a veces complejo y completamente diferente en cada caso, sin embargo hay una cuantas claves a tener en cuenta para que este paso decisivo y liberador sea lo menos traumático posible.

Ser o no ser, esa es la cuestión

Confesar a la familia, amigos o incluso pareja la orientación sexual es un paso importante que hay que meditar tranquilamente. Es fundamental sentirse preparada y haber admitido previamente ante una misma la verdad para poder comunicarla a los demás. A menudo asumir la propia sexualidad es la parte más espinosa del proceso.

Hay casos totalmente opuestos, personas que saben y asumen su homosexualidad pero que, por las razones que sean, no se han decidido a mostrar abiertamente su sexualidad ante la familia o el entorno laboral. En cualquier  de los casos, en algún momento suele imponerse la necesidad de poder ser una misma sin miedo y sincerarse.

¿Salida en tromba o progresiva?

Cada caso es distinto, depende de las experiencias vitales de la persona en cuestión, su entorno, el propio temperamento, la educación recibida y otros muchos factores.

No existe una forma estándar ni correcta de salir del armario. Debes encontrar tu propia manera y llevarla a cabo de la forma que creas conveniente. Escucha a los demás, especialmente si han pasado por situaciones parecidas, pide consejo y busca apoyos si los necesitas, pero debes ser tú quién decida cuando ha llegado el momento y la forma de plantearlo.

 Piensa que se trata de tu vida y que es responsabilidad tuya como la vivas. No intentes que otros te solucionen la papeleta y tampoco aceptes presiones de ningún género.

Si decides que es mejor dosificar la información e ir saliendo del armario primero con las personas de más confianza para luego ir ampliando el círculo, tómatelo con calma. Elige bien a los primeros destinatarios de tu confianza y no tengas miedo. Las personas que realmente te quieren te apoyarán de forma incondicional. Tal vez en algunos casos tarden un poco en hacerse a la idea. Dales tiempo y respeta su proceso de adaptación. Tu decisión afecta también a las personas de tu entorno.

La opción, salida en tromba es perfectamente válida y probablemente te dejará una sensación de plenitud y liberación mucho mayor que la progresiva, pero debes estar muy mentalizada para las posibles consecuencias. Ten en cuenta que si causas un estrépito fenomenal con tu salida, es lógico que haya movimientos sísmicos a tu alrededor. 

Sé tú misma

En definitiva no importa cómo decidas salir del armario, si en medio de una reunión familiar o poquito a poquito, hazlo como creas mejor. Lo verdaderamente fundamental es que seas fiel a ti misma.

Procura explicarte con claridad, con la menor ambigüedad posible y sin dramatizar. Si tú te muestras natural, será más fácil que los demás vivan tu salida del armario con mayor naturalidad.

No des por hecho lo que los demás van a pensar o la forma en la que van a reaccionar. Es posible que te sorprendas. Ten paciencia si las cosas no son exactamente cómo habías previsto.

Para lograr que te respeten, no te dejes acobardar ni trates de imponer por la fuerza tus puntos de vista. La homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad están muy aceptadas actualmente, pero sé realista, hay, y habrá siempre, opiniones contrarias y actitudes homófobas.

 

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